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El patio colonial

Con la conquista española llega a Cuba, la arquitectura árabe mudéjar, que en su tiempo fue la más adelantada de Europa, cuando la belleza de construcciones icónicas como la Alhambra, enmudecían a todos. Es de esta influencia que surgen edificaciones que por precepto disponían de un patio central, pulmón de la edificación y centro de reunión y asueto para toda la familia. A semejanza con sus predecesores europeos, los primeros patios disponían del pozo artesiano o aljibe, que luego evolucionan, en los palacios de las familias adineradas, hacia preciosas fuentes y espejos de agua, rodeadas de bancos de metal o mármol estratégicamente situados entre vegetaciones y esculturas que se abrazan e integran. El patio colonial, es por antonomasia en lugar más fresco, íntimo y acogedor del palacio, donde en las calurosas tardes del verano, las damas hacen sus bordados y los caballeros hablan de la insurrección mambisa, fumando sus pipas, muy preocupados. ¿Te sumas al ocio de compartir un café, m...

Las dos Habanas

La fotografía icónica por excelencia de la Cuidad de San Cristóbal de la Habana, es el majestuoso Castillo de los Tres Reyes y su emblemático faro, sus fotos se repiten una y otra vez en las redes y resulta fácil asegurar que no hay un ángulo, por millonésimas y decimales que se utilicen en las estimaciones, que no haya sido punto de partida para el lente de una cámara inquieta. Desde el faro, acapara y centra nuestra atención, la privilegiada vista de la cuidad que se observa, en una vista panorámica desde la cual puedes contemplar la totalidad de sus urbanizaciones, su cielo, sus mares y su bahía. Desde el faro, la cuidad se observa esplendida e inspirada, mágica como todo en ella. Las dos fotografías que hoy muestro, constituyen una repetición intencionada. Es la misma imagen a resoluciones diferentes, manipuladas exprofeso en busca del acertijo mágico y he aquí, las dos revelaciones que surgen de ellas. En la primera imagen, la cuidad urbana aplasta con su arquitectura el amplio m...

Edificio Bacardí

En 1929, termina la construcción del Paseo del Prado, tal y como los conocemos hoy. El paseo se abrió paso entre innumerables palacios y hoteles de gran valor patrimonial, configurando un hermoso conjunto que compartía sus valores arquitectónicos con la magia de la cuidad encantada. Es entonces cuando Bacardí, empresario cubano que había atesorado una inmensa fortuna con la destilación de alcoholes, decide trasladar y unificar sus oficinas en un lujoso edificio, que en su momento fue el más alto de La Habana. El Edificio Bacardí, así bautizado, ocupó la esquina de las calles Monserrate y San Juan de Dios. Pero ¡Valga Dios|, el proyecto Bacardí representa una ruptura en el contexto de la arquitectura colonial y barroca de los alrededores. Su estilo “Art déco” es una amalgama de influencias que provienen del constructivismo, el cubismo, y el futurismo europeo, asociados a elementos de arquitectura del Antiguo Egipto, donde la impronta en ciertas líneas duras y la solidez de las formas...

Paseo del Prado

  A mediados del siglo XIX, la naciente cuidad de La Habana, con su desarrollo expansivo, desborda sus murallas de piedra y crece extramuros. Se decide entonces por el gobierno colonial de la época, la construcción de un prado o alameda, que se extendería a lo largo de la muralla terrestre, entre las dos puertas con que contaba la muralla en aquel entonces. Con el crecimiento de la ciudad el floreciente Prado comenzó a flanquearse de elegantes mansiones y grandes edificios de enorme valor patrimonial. En 1889 llega la electricidad al naciente paseo, y sus elegantes farolas se iluminaron de luz eléctrica propia, por primera vez la América Latina. El Paseo del Prado realmente lo compone el propio paseo, el Parque Central, la explanada del Capitolio y la Plaza o Parque de la Fraternidad, aunque muchos cubanos piensen que es solo el parque con sus bancos y leones. El Prado quedó inaugurado el 10 de octubre de 1928, tal como lo conocemos hoy, con su senda central de terrazo, sus banco...

La Muralla de la Cuidad de San Cristóbal de La Habana.

  Desde sus más tempranos inicios, la Cuidad de San Cristóbal de La Habana, fue codiciada por corsarios y piratas, conscientes de que en ella se concentraban los barcos de la armada española, cargados de oro, en sus viajes de retorno al Viejo Continente. Es esta la razón por la cual la cuidad crece amurallada, entre un complejo sistema de castillos y atalayas. La muralla resultó ser una tarea colosal y su construcción tardó casi 100 años, hasta que finalmente, alcanzó una extensión aproximada de 5 kilómetros, metro y medio de espesor y diez metros de altura como promedio. Una dotación de miles de hombres y cientos de piezas de artillería de todos los calibres, las defendían. A partir de la segunda mitad del siglo XIX, la floreciente cuidad desborda sus murallas y la costosa edificación fue demolida para permitir el crecimiento y expansión de la ciudad moderna. En la actualidad, se conservan fragmentos de la muralla aquí y allá y múltiples tarjas atascadas en sus piedras, cuentan l...